Carta a mis dos hijos; Telmo y Matteo

  
Mis dos soles, no sabéis la alegría que siente hoy mamá. Y es que hoy ha sido el día en el que, después de dieciocho largos meses (los que tenéis), he podido tocar nuestro libro de familia “completo”.

Sí, ya era hora de que todo estuviera en orden después de haber tenido que ir superando todas las trabas impuestas por nuestro país.

Os mentiría si os digo que no me he emocionado, porque sí, sí lo he hecho. Detrás de esas hojas que tantas veces he mirado hoy hay una bonita historia, la vuestra. Esa historia que mamá os cuenta para dormiros de vez en cuando y explicaros cómo vinisteis al mundo.

Muchas veces las cosas nos parecen más fáciles de lo que en realidad son; ya os daréis cuenta cuando seáis más mayores y tengáis que tomar decisiones importantes en vuestras vidas.
Hay una frase que me gusta mucho: Merece la pena luchar por lo que vale la pena tener. En mi caso puedo decir que siempre luché por vosotros, por formar lo que ahora somos: una familia.

Tras muchos años, siete nada menos, llegó el día en el que os puede ver, y os pude estrechar en mis brazos.

Sin duda, tener en casa ya nuestro libro de familia es cada vez ver más cerca que el tiempo va poniendo todo en su lugar aunque a veces sea más tarde de lo que nos gustaría.

Hoy me siento contenta de la decisión que tomamos en mi treinta y dos cumpleaños. Vuestro padre y yo nos lanzamos al vacío para montar en la montaña rusa que supone un proceso de Gestación Subrogada e intentar, aunque no teníamos muy claro lo que iba a pasar, que fueseis una realidad.

Os confieso que no cambiaría nada, nada de como nací y viví con mis limitaciones o mis operaciones. Y, sobre todo, no cambiaría nada de mis últimos cinco años de vida.

Sí, me habría gustado sentiros, poder cantaros, acariciaros todos los días dentro de mi tripa. Eso, no pudo ser. Eso sí, ya sabéis que yo os llevaba gestando muchos años dentro de mi corazón. Ese corazón por el cual empezó todo y por el que ahora mismo estamos juntos gracias a alguien muy especial en nuestras vidas: Aliona.
Aliona hizo posible este libro de familia, pero no solo hizo eso. Ella me salvó cuando estaba perdiendo la esperanza y cuando estaba intentando autoconvencerme de no tener hijos aun sabiendo que en mi interior jamás iba a ser feliz del todo si al menos no lo intentaba. Suerte que no hice caso a muchas personas que me decían que se vivía mejor sin hijos e hice todo lo contrario, luché sin resuello por vosotros.

Gracias a eso, Aliona os cuidó en su tripa cuando yo no podía hacerlo y me hizo sentir en la distancia cada movimiento, cada patada, cada sensación durante las treinta y siete semanas durante las que ella os cuidó y protegió para poder estar juntos.

¿Sabéis qué? Este “papeleo” que para otros es tan sencillo a nosotros nos ha costado mucho tenerlo. La gente tiene que valorar las facilidades que les dan y tienen en nuestro país cuando su problema tiene solución y no se sienten ni están totalmente discriminados como nosotros.
Nosotros no os vamos a mentir y conoceréis todas las dificultades que nos puso el país donde vivimos para poder ser eso en lo que nos hemos convertido: unos padres que adoran a sus hijos como en cualquier otra casa, independientemente de cómo se haya formado su familia. Tenéis la suerte de ver y conocer familias diversas llenas de energía, generosidad, alegría y amor. Valoradlo mucho, pequeños.

Hoy siento que el proceso por el que empezamos a ver la luz hace ya cinco años esta llegando a su fin. Ya queda poco, hijos. Aún me queda un paso. Ya no sé si es por justicia o no, pero si las cosas se hubieran hecho bien desde el primer momento, ya habríamos terminado. Como no ha sido así, seguiré luchando por el reconocimiento, a efectos legales, de las semanas en las que España me consideró por fin vuestra madre (aunque yo ya lo era desde el primer minuto en el que nacisteis).

Me encantaría que, en un futuro, al tocar este libro de familia, sonrierais al saber todo el camino que vuestro padre y yo recorrimos para teneros. Me gustaría igualmente que fuerais conscientes de la felicidad que habéis traído a nuestras vidas. Nos las habéis cambiado por completo.



Os volvería a soñar una y mil veces más. 


  
Siempre me pregunte cómo seriáis y gracias a Aliona no sólo crecisteis en mi corazón, si no que estáis creciendo a mi lado.
       
Telmo, Matteo; os adoro y quiero tanto... A veces os miro y os sigo mirando sin creerme todavía que estéis con nosotros. Todo ha merecido la pena.


Vanesa de León

Comentarios

  1. Que carta tan bonita y me siento totalmente identificado con cada 1 de las palabras y sentimientos. Que emocion tan Grande al ver el libro de familia completo. Te entiendo perfectamente. Un abrazo Vanesa.

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  2. Cuando una persona tiene corazón, tiene que emocionarse con esto.

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  3. Con tu permiso he compartido esta carta tan emotiva, en la cual me siento identificada.

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  4. Acabas describir lo que sentimos cada una de nosotras Vanesa, es preciosa.

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  5. Gracias a todos por vuestros comentarios. Podeís compartir claro que sí¡¡
    Me alegro de que sintaís la misma felicidad que yo.

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